El ombligo del mundo

ombligo del mundo

El ombligo del mundo según los griegos

Habéis comprobado que en las últimas semanas este sitio ha estado demasiado inactivo. La verdad es que han sucedido una serie de hechos (personales y profesionales) que han provocado que no le haya podido dedicar tiempo. Pero también la desgana hace estragos de vez en cuando.

Hay demasiadas circunstancias “internas” que no sólo no ayudan sino que entorpecen actividades e iniciativas que habría que potenciar e impulsar. Y cuando compruebas que quienes más deberían apoyar son los mismos que entorpecen y obstaculizan, te das de bruces con la cruda realidad.

Por otra parte, existe mucha apatía por los que se supone que estáis ahí. Esto (este lugar, entre otros) está construido y mantenido con una finalidad: que sirva de vehículo de comunicación entre un grupo de trabajadores-profesionales que antaño estaban muy olvidados y en ocasiones, mal tratados por nuestras jefaturas.

Honestamente, eso creo que ha cambiado en los últimos años. Pienso que hemos conseguido igualarnos al resto de profesionales sanitarios. Los administrativos participan, deciden, proponen igual que cualquier otro miembro de los equipos. En lo últimos años la inversión por estamentos ha favorecido claramente a los administrativos (al menos en nuestra Gerencia). Por ejemplo, el número de administrativos ha crecido un 40 %. Por ejemplo, en los últimos años las actividades formativas dirigidas a administrativos han sido superiores (en horas docentes) que las que se dirigen al resto de profesionales, a pesar de que el número de administrativos ronda los 100 frente a los aproximadamente 400 médicos y 400 enfermeros. Quiero reseñar con esto que desde esta Gerencia (y me consta que desde otras del Sescam) se ha realizado un esfuerzo importante por “igualar” la consideración y trato a todos los estamentos de los equipos de atención primaria y eso hay que reconocérselo a los diferentes equipos directivos que se han sucedido.

Pero (y se trata de un “pero” muy importante) ese “esfuerzo” no puede quedar ahí. Creo que estamos obligados a exigir mucho más a los que dirigen esta empresa. Hay mucho recorrido aún, mucho trabajo pendiente. Y en ello estamos. Contamos con que nos vamos a encontrar dificultad para avanzar, para mejorar. Cada vez que se pide o sugiere alguna pequeña mejora que lleve aparejada algún tipo de gasto o esfuerzo la oposición de la dirección está segura. Insisto: con ello contamos.

Pero con lo que no tendríamos que contar es con la apatía, desinterés y pasotismos de nuestros propios compañeros. Nos llegan infinidad de quejas o reivindicaciones de forma períodica. La mayoría de ellas persiguen igualarse, equipararse con médicos y enfermeros. Cosa loable y seguramente justa. Así debería ser en la mayoría de los casos. Pero es curioso que la mayoría de esas reivindicaciones persiguen igualarse “en lo negativo”. Queremos tener los mismos privilegios, los mismos horarios reales, pero no queremos responsabilidades, no queremos implicaciones, no queremos tener que tomar decisiones. Queremos que nos lo den hecho (“que decidan otros por mí, pero que decidan bien porque si no es así, me quejaré”)

Tenemos que hacer (todos) un esfuerzo por realizar una verdadera autocrítica. Dejemos de mirarnos el ombligo como si el nuestro fuera el más importante de todos los ombligos del mundo.

Desde que comencé a escribir estos párrafos tengo en la mente una frase de Groucho Marx que decía más o menos: “Surgiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cimas de la miseria“. Creo que nos la podemos aplicar. Surgiendo de la nada “funcionarial”, hemos ido ganando en reconocimientos hasta llegar al pasotismo y a reivindicar la ley del mínimo esfuerzo.

En fin, no son buenos tiempos para la euforia. No se si hago bien, pero creo que es necesario seguir proponiendo la autocrítica desde aquí. Puede ser un ejercicio sano.

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  1. #1 por Anonimo el 28 diciembre, 2010 - 19:29

    Aunque no opinemos mucho o mejor dicho casi nada, no decaigas y no dejes de escribir, pues a nosotros nos gusta leerte.

    En cuanto a lo de que nos miramos al ombligo y consideramos que el nuestro es el mas importante, no estoy de acuerdo contigo quizá más bien deberías haber dicho que escondemos la cabeza debajo del ala como los avestruces, un poco desencatados y cansados de las barreras que hay saltar día a día y las pocas facilidades que nos dá esta Empresa. Tu sabes en muchos casos las condiciones en las que se trabaja y no te digo en cuestiones de personal, que hay que reconocer que en eso hemos mejorado bastante, me refiero a las condiciones del espacio físico donde trabajamos, desde luego que sí son las peores de los centros de salud; generalmente si ellos… piden algún tipo de material deteriorado, por supuesto que se les repone antes que a nosotros y en otras muchas cosas para que voy a contarte… luego el ombligo se lo mirán ellos continuamente y desde luego son el centro de esta Gerencia.

    • #2 por coord.u.a. el 29 diciembre, 2010 - 19:23

      No estoy muy de acuerdo contigo. Realmente ésta es una empresa que se dedica a ofrecer salud, y por lo tanto los sanitarios (sean del grupo o estamento que sean) tienen prioridad a los administrativos. Nuestra labor es importante (clave, diría yo) pero no podemos olvidar el objetivo principal del Sescam. Por lo tanto ¿es lógico que un médico cobre un salario superior a un administrativo? Por supuesto que sí, ni su preparación, ni su responsabilidad es la misma. ¿Es lógico que un enfermero perciba mayor cantidad por productividad? Si los méritos son los mismos, por supuesto que no. ¿Es lógico que a un médico se le reponga antes una silla rota que a un administrativo? Por supuesto que no, ambos son dignos trabajadores de la Gerencia y debería tratárseles de igual forma.
      A pesar de todo ello, ¿es lógico que los administrativos estén enfadados con el mundo porque existen esas diferencias? Por supuesto que no. Una de las habilidades que hay que potenciar es la proactividad. Hay que intentar conseguir lo que consideramos que nos merecemos, pero haciendo bien las cosas, asumiendo las responsabilidades que nos corresponden, no escurriendo el bulto cuando hay que arrimar el hombro,…

      • #3 por Anónimo el 30 diciembre, 2010 - 18:40

        ¿De verdad crees que la mayoría de nosotros escurrimos el hombro?, no sería mejor pensar que efectivamente estamos unos pocos que lo escurrimos y que hay muchos otros que trabajan dia a día en unas condiciones de presión bastantante importantes y que su habitat de trabajo es bastante precario y la colaboración de la Gerencia, cuando se la necesita, es bastante poca o nula en algunas ocasiones.

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