Los incentivos que no incentivan

Está de actualidad (otra vez) la incentivación 2009. Hace unos días se hicieron públicas las cantidades definitivas que se han percibido ya por este concepto durante los últimos días y que corresponden al 2009. Es ahora cuando más se percibe el descontento en muchos de vosotros/nosotros que desde los centros de salud (también desde la Gerencia) veis/vemos con impotencia como puede ser tan impune y tan aleatorio decidir sobre la cantidad que vais a recibir.

Es cierto que algunos pensarán todo lo contrario (conozco a alguno) que habrán recibido mucho más dinero que el que nunca pensaban que iban a recibir y mucho más del que se merecen por este concepto. Porque veamos, ¿esto de la incentivación qué es, para qué sirve, qué es lo que pretende compensar? Evidentemente aquello a lo que no llega el salario. Los extras. El sueldo mensual se abona por una trabajo hecho, en función del estamento o grupo al que cada trabajador pertenezca y por cumplir los deberes profesionales que nuestro estatuto marco preve. Pero ¿cómo se abona o compensa el compromiso con la empresa o con el equipo por encima de lo exigible?, ¿cómo se compensa la responsabilidad que muchos de vosotros asumís (y no tendríais por qué asumir)? ¿cómo se compensa el esfuerzo o las aportaciones no recogidas en el estatuto pero que hacéis diariamente? Pues evidentemente a través de la incentivación.

¿Por qué entonces, si esta partida debe compensar todo eso, se convierte al final en una tercera “paga extra” relacionada no con el esfuerzo o con el compromiso, sino con el grupo o estamento al que cada trabajador pertenece? Pues evidentemente por ineficacia de la administración.

Desde la dirección son/somos (y me incluyo aunque no pertenezco a ella) incapaces de medir las ganas extras, el esfuerzo extra, el compromiso extra, ¿por qué nos empeñamos en des-incentivar, en des-motivar? Pues por eso mismo, por ineficacia.

En definitiva, ¿para qué sirve realmente la incentivación? Para nada. O mejor, para nada positivo. Sirve para desmotivar en la mayoría de los casos. ¿Alguien cree que 500 € anuales arriba o abajo va a motivar o desmotivar a cualquier trabajador (ni siquiera a los administrativos)? Pues claro que no. Nos motivan otras cosas y otras cantidades. Esas no. Pero sí nos desmotivan los agravios comparativos. Si yo estoy viendo que un compañero mío (da igual el gremio o grupo al que pertenezca) llega una hora después que yo a trabajar y se marcha una hora antes, desayuna tres veces todas las mañanas, ejerce la ley del “mínimo esfuerzo”, nunca está cuando se le necesita, tiene la habilidad de perderse cuando hay que echar una mano,… y además, cuando llega este momento recibe 500 € más que yo, me desmotivo. ¡Estos 500 € si que me desmotivan!. Me desmotivan si me comparo y es inevitable compararse con el resto de compañeros (sean del gremio que sean). Pero entonces, ¿cómo es posible que se hagan las cosas tan mal y tan injustamente? Pues por los mismo: por ineficacia.

Si además comprobamos que los trabajadores de la Gerencia (los que trabajan/trabajamos en la Gerencia de A.P.) perciben de media en concepto de incentivación 3 veces más que quienes trabajan en un centro de salud, algo raro está pasando. Si además a  quienes trabajáis en un centro de salud se os ha medido (peor o mejor) la forma en la que trabajáis,  se han hecho públicos los datos y son de dominio de todos los trabajadores, y por contra a los compañeros de la Gerencia no se les exige ningún tipo de “examen”, no se mide la calidad de su trabajo, no se les exige el cumplimiento de objetivos y criterios… algo raro está pasando. Por cierto que no quiero entrar aquí en tópicos. Ni todos los trabajadores de la Gerencia estamos tomando café toda la mañana, ni en los centros todo el mundo desaparece a las 2 de la tarde. Es cierto que en ambos sitios hay trabajadores que incumplen (el horario, sus responsabilidades, sus obligaciones,…) pero son pocos (por tanto, “las gallinas que entran por las que salen”). Lo frustrante es que los que incumplen perciban la misma o más incentivación que los que cumplen.

Por contra, siempre habrá trabajadores satisfechos con estos repartos de incentivos. Suelen ser o bien aquellos que consideran que estas cantidades no van a ningún sitio y no aportan prácticamente nada (les es indiferentes recibir más o menos incentivación puesto que se motivan con otras cosas), o bien aquellos que coinciden con el perfil que comentaba antes del que no aporta, no asume, no se responsabiliza, no colabora, no participa,… puesto que a éste cualquier cantidad percibida le parecerá un premio (pero no conseguiremos motivarle o incentivarle para que cambie de actitud, puesto que sin realizar ningún esfuerzo consigue que se le abone una cantidad de dinero ¿para qué va a cambiar?)

Pues así está el patio. Muchos de los que han currado durante todo el año han percibido 400 ó 500 € (en el mejor de los casos). Otros que han estado “desaparecidos” en su puesto de trabajo, con evidente falta de actitudes y aptitudes, se embolsan 2000 ó 2500 €. ¿Para que sirve medirnos? ¿para qué sirve compararnos? ¿Para qué sirven los incentivos?

Podemos discutir sobre el sistema de incentivación o los criterios que se van a medir o los indicadores que se van a utilizar para poder realizar la medición; podemos discutir sobre si dichos criterios deben ser cualitativos o cuantitativos, si los indicadores son los más adecuados o no lo son,… pero ¿para qué sirve todo esto? Llegados a este punto¿de verdad alguien piensa que los incentivos incentivan?

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